sábado, 21 de enero de 2017

Verrugas, ¿son todas iguales?



La RAE define <<verruga>> como “excrecencia cutánea por lo general redonda (del latín verrūca)”. Por tanto, de forma coloquial, podemos llamar verruga a muchas de las alteraciones que aparecen en la piel del ser humano. Sin embargo, desde el punto de vista dermatológico, “el término verruga hace referencia a un tipo concreto de lesión, específicamente a las producidas por el virus del papiloma humano (VPH)”. La doctora Paula Martín Cuevas, dermatóloga de la Clínica Dermatológica DR. E. Herrera, considera que este es un matiz importante, puesto que “hay otro tipo de lesiones (no verrugas) que no son de origen vírico y, por tanto, tampoco son contagiosas”. Para saber ante que nos encontramos, es imprescindible la intervención del médico especialista en Dermatología, quien determinará el tipo de lesión, la gravedad y el tratamiento más conveniente.


A continuación, os explicamos las características más relevantes de algunos tipos de lesiones cutáneas que son conocidas popularmente como verrugas:

Verrugas: Las verrugas propiamente dichas son causadas por una infección viral de las células de la capa superficial de la piel (epidermis). Están producidas por el virus del papiloma humano (VPH), del cual se han identificado unos 80 serotipos diferentes, algunos relacionados específicamente con grupos particulares de verrugas. Estas pueden ser:
  • Verruga vulgar: Frecuente en las manos, aunque puede aparecer en cualquier localización. 

  • Verruga plantar: Difícil de eliminar ya que, dada la presión al caminar, crece hacia dentro. La gente se suele referir a ellas como “papilomas”.  
  • Verruga plana: Más pequeña y lisa, suele crecer en grupos y es frecuente en niños y en la cara.

  • Condiloma o verruga genital: También producida por el virus del papiloma humano pero por serotipos diferentes. Igualmente, se contagia por contacto con una persona que tiene el virus en su piel. Y en el caso de la piel de la zona genital, el contacto es de tipo sexual. Es importante destacar que, aunque el preservativo puede proteger del contagio, si los condilomas están en el pene o en la vulva puede haber zonas expuestas como el pubis donde también aparecen.

Moluscos contagiosos: Son lesiones pequeñas, generalmente entre 2-5 mm, redondeadas cupuliformes con una pequeña umbilicación (depresión) central. También son de origen vírico, pero no por el virus del papiloma humano, sino por otro diferente, el poxvirus. Son muy frecuentes en los niños, con facilidad de propagación propagarse y pueden llegar a ser muy numerosas. También aparecen en los adultos, sobre todo en la zona genital debido al contagio por contacto durante las relaciones sexuales.


Queratosis seborreica: Son excrecencias cutáneas marronáceas. Aparecen en cualquier parte del cuerpo, aunque lo más frecuente es en el tronco, cara, cuero cabelludo… Algunas son prácticamente planas pero también pueden ser bastante gruesas; su extensión varía, entre las que miden unos pocos milímetros y las que llegan a más de un centímetro. Por otra parte, presentan una gama de color que va desde el marrón claro hasta casi el negro. No son de origen vírico y, por tanto, no son contagiosas. Suelen aparecer con la edad y según la predisposición de la persona. Tampoco están relacionadas con la exposición al sol. Desde el punto de vista médico, no tienen ninguna importancia, aunque pueden resultar antiestéticas.
   

Fibromas o acrocordones: Podemos definirlos como pequeños repliegues de piel que sobresalen al crecer hacia fuera. Son frecuentes en el cuello y en pliegues, como las axilas y las ingles. Pueden ser muy pequeñas o sobresalir varios milímetros. Se piensa que están relacionadas con el roce, por ejemplo es común en el cuello de personas que suelen llevar una cadena. Sin embargo, aquí también influye la predisposición de cada persona, pues hay gente a la que les aparecen sin haber usado cadena en toda su vida, y a otras personas no les aparece a pesar de usar cadena.

    

 Nevus melanocítico intradérmico: En este caso estamos hablando de un tipo de lunar. No todos los lunares son planos. En este caso estamos hablando de lunares que tienen relieve. Suelen aparecer en la infancia o juventud y, de forma característica, van adquiriendo volumen con el paso de los años, incluso llegan a perder el pigmento, quedando del color normal de la piel. 




Si quieres saber algo más concreto, puedes escribirnos y hacer tu consulta en clinicaeherrera@gmail.com. También puedes llamar al 952 224 028 ó visitarnos en la avenida Manuel Agustín Heredia, 12, 5º izq, de Málaga.



miércoles, 4 de enero de 2017

Cómo enfrentarse a la piel del adolescente



La piel de los adolescentes es una ‘víctima’ más de los vaivenes hormonales que se producen en el cuerpo humano aproximadamente  entre los 11 y los 20 años. Los dermatólogos mantienen una regla básica en sus recomendaciones: Rutina diaria en la limpieza e hidratación de la piel. El resto, hay que pasarlo con mayor o menor ‘sufrimiento’, dependiendo de la genética y de los cuidados que seamos capaces de mantener. Y en los casos más graves recurrir a la ayuda de especialistas en Dermatología.


Así las cosas, es importante que tanto las chicas como los chicos se comprometan con las medidas que proponen los especialistas para mantener a raya esos granillos, espinillas y puntos negros propios de la edad. 


Cuando se trata de casos leves, como la aparición esporádica y dispersa de algunos granos en la zona de la frente, nariz y barbilla, el doctor Enrique Herrera Acosta considera que sería suficiente con:

  • Limpieza diaria de la piel, por la noche, con un jabón neutro y agua tibia.
  • Tonificación diaria, aplicando un tónico suave y sin alcohol.
  • Hidratación diaria, con protección solar, por lo menos de factor 15. Una piel muy bronceada en la adolescencia puede ser el mejor caldo de cultivo para las arrugas de la madurez.
  • El sol puede ser bueno al ser antiinflamatorio  pero también puede causar pigmentación de la piel, así que conviene ser precavido.
  • Semanalmente, está recomendada una exfoliación y una mascarilla para limpiar o desincrustar la grasa de los poros.
  • Los productos dermocosméticos deben ser no-comedogénicos, es decir, que no obstruyan los poros de la piel. También hay que evitar que sean grasos.
  • FUNDAMENTAL: No tocarse los granos ni las espinillas, porque pueden infectarse. Los granos van a desaparecer tarde o temprano, pero si nos hacemos heridas intentando eliminarlos o se infectan, las cicatrices pueden quedar para siempre.
  • Deben evitarse los flequillos y conviene recogerse el pelolo más posible o el mayor número de horas al día. 
 


Cuando el caso es más grave y pasamos a un acné moderado, como explica la doctora Paula Martín Cuevas,  la piel presenta un mayor número de comedones (puntos negros) y/o lesiones inflamatorias (espinillas), por eso, además de todos los consejos anteriores, es imprescindible consultar al dermatólogo. El especialista encauzará el tratamiento específico en cada caso. En el acné moderado suele ser suficiente con tratamiento tópico, es decir, con una crema para aplicar sobre la piel. Estos medicamentos, gracias a sus propiedades, favorecen la eliminación de los comedones o puntos negros, y disminuyen la inflamación de las espinillas, facilitando su desaparición. 

Los medicamentos más utilizados para el acné son:
  • Retinoides tópicos, como adapaleno, tretinoína, entre otros.
  • Peróxido de benzoilo. 
  • Antibióticos tópicos, como eritromicina o clindamicina 
  • También existen en el mercado productos que son combinaciones de los anteriores, es decir, la misma crema contiene dos componentes, facilitando la aplicación del tratamiento y aumentando su eficacia, por ejempleo adapaleno + peróxido de benzoilo, clindamicina + peróxido de benzoilo, tretinoína y clindamicina. 

Cuando el acné es severo, con lesiones muy numerosas y de gran tamaño que no mejoran con tratamiento tópico, es necesario que el dermatólogo nos recete un tratamiento médico vía oral (pastillas)

Los medicamentos más utilizados, según el tipo de acné y su gravedad, son: 

  • Antibióticos vía oral -doxiciclina o azitromicina- que mejoran sobre todo aquellos casos de acné con muchas lesiones inflamatorias (espinillas muy inflamadas y de gran tamaño, con pus). 
  • Anticonceptivos orales, especialmente indicado en chicas cuyo acné está influenciado por alteraciones hormonales, por ejemplo en el síndrome de ovario poliquístico.
  • Isotretinoína, frecuentemente usado en adolescentes con acné polimorfo severo (tanto comedones-puntos negros como espinillas inflamadas).
 
 



jueves, 29 de diciembre de 2016

Consejos para cuidar las uñas y las consecuencias de mordérselas



Si citamos patologías como dermatofagia y onicofagia, quizás parece que nos referimos a enfermedades extrañas y poco habituales, ¿verdad? Pero si nos referimos al hábito de comerse las uñas o la cutícula o a morderse la propia piel que rodea a las uñas… ahí sí… todos sabemos ya de qué hablamos.


Pues bien, este puede ser un grave problema con raíces psicológicas en las que no podemos entrar, pero sí vamos a explicar las implicaciones dermatológicas que tiene esta manía tan extendida y perjudicial para la salud.

La dermatofagia es un trastorno que lleva a comerse la piel de diferentes partes del cuerpo o de heridas o de ampollas. En este caso, vamos a centrarnos en la piel de los dedos que rodea a las uñas, los laterales (tejido periungueal) y la cutícula.


Tengamos en cuenta que:

- El tejido periungueal y la cutícula se encargan de proteger la uña y el dedo de posibles infecciones.

- Si eliminamos la cutícula o dañamos la piel entorno a las uñas, estamos mucho más expuestos a infecciones víricas, bacterianas o por hongos; infecciones que, a través de la boca, van en doble sentido, de la piel al sistema gastrointestinal y viceversa –verrugas, VPH, herpes, cándidas, salmonela, e.coli, o las conocidas como ‘lombrices’-.

- Además, se producen heridas abiertas en ocasiones muy graves y también con riesgo de infectarse y de que desfiguran los dedos.

En cuanto a la onicofagia, morderse y comerse las uñas, ¡cuidado!, porque este vicio trae consigo todos los riesgos anteriormente citados, pero además:



- El perjuicio puede llegar incluso a la base matriz de la uña, dando lugar a un desarrollo defectuoso de la uña y deformaciones del dedo.

- Los daños en el lecho ungueal, el tejido sobre el que se asienta la uña, pueden llevar a perder la uña y, a veces, es una consecuencia irreversible.



- Causa, por ejemplo, una enfermedad cutánea alrededor de la uña que se llama paroniquia (o panadizo), que duele mucho y, en ocasiones, requiere cirugía. El dedo se inflama, se enrojece y aparecen ampollas. 

Y una vez explicadas ambas patologías, está claro que nada de esto es bueno y la primera recomendación es acudir al médico para buscar el tratamiento apropiado.

En lo que nos concierne, el equipo de la Clínica Dermatológica Dr. Herrera recomienda una serie de hábitos que podemos adoptar para tener las uñas sanas:

- En cuanto a la manicura cotidiana hay que tener cuenta que:

  • No hay que eliminar la cutícula.
  • Es bueno aplicar cremas hidratantes de uñas por las noches.
  • No se deben compartir los instrumentos de manicura (tijeras, cortaúñas, limas…), porque pueden ser un vehículo de contagio de infecciones.
  • Es bueno usar un endurecedor para protegerlas.
  • Pintarse las uñas, si el esmalte es de calidad, es bueno para protegerlas de la luz solar y, curiosamente, el color rojo es el mejor para cumplir está función.
  • Ahora bien, el esmalte debe retirarse, al menos una vez por semana, para evitar infecciones por hongos.

- Las tareas domésticas, tanto en hombres como en mujeres, también requieren una atención especial. Y es que debemos acostumbrarnos al uso de guantes para labores como cocinar o lavar, porque la humedad durante mucho rato, los detergentes o algunos alimentos pueden ser perjudiciales para nuestras uñas.

- Cuando una uña está enferma, es demasiado gruesa o amarillea, es bueno limar suavemente la superficie semanalmente, para eliminar células muertas y propiciar la regeneración.

- Si se está recibiendo tratamiento médico, como es el caso de la quimioterapia o radioterapia, hay que tener un cuidado especial, porque las uñas sufren y son más sensibles, por ejemplo al sol. No está de más cubrirlas con un esmalte para protegerlas. 

- Finalmente, una mirada a las uñas de los pies, sobre todo los deportistas, que deben tener especial cuidado con el tipo de calzado, la humedad y la higiene. Este es un capítulo aparte, al que dedicaremos otro post lo antes posible.



martes, 20 de diciembre de 2016

Botox y Ácido Hialurónico, en el top de los tratamientos estéticos no quirúrgicos


Los tratamientos con Toxina Botulínica (Botox) y Ácido Hialurónico son las técnicas estéticas no quirúrgicas más solicitadas, según los últimos datos de la Asociación Americana de Cirugía Plástica, correspondientes al pasado año en EEUU. 


El uso de estas dos técnicas se sitúa entre las más demandadas pero también destacan las cifras en los tratamientos de depilación, peeling químico o microdermoabrasión. Casi la mitad de los pacientes que se sometieron a los tratamientos estéticos computados tenía entre 35 y 50 años.



A lo largo de 2015 se realizaron en Estados Unidos 4.267.038 tratamientos con Toxina Botulínica, más conocida como Botox; y otros 2.148.326 se llevaron a cabo con Ácido Hialurónico. Ambos productos están especialmente indicados para realizar rellenos dermatológicos o lograr el rejuvenecimiento facial, eliminado arrugas o marcas y aportando firmeza en las distintas zonas del rostro. 

Por otro lado, también se contabilizaron más de un millón de depilaciones y algo más de 600.000 peelings químicos. En concreto, el peeling se realiza para ayudar a la piel a eliminar las células muertas que ya no se desprenden correctamente debido al paso del tiempo, lo que provoca una pérdida de luminosidad. El peeling aporta uniformidad cutánea y, sin duda, un aspecto rejuvenecido y saludable de la piel.

  

La microdermoabrasión es la última técnica dermoestética tenida en  cuenta en este análisis de la Asociación Americana de Cirugía Plástica, con algo más de 500.000 tratamientos realizados a lo largo del año. Se trata de un procedimiento no invasivo con el que se rejuvenece la piel, mediante una leve exfoliación o pulido facial de las células muertas en la capa más superficial de la piel. Esta técnica también contribuye a la producción de colágeno y potencia la absorción de otros productos de aplicación habitual como las cremas hidratantes o lociones.  

En cuanto a momento de la vida en el que se solicitan estos tratamientos estéticos no quirúrgicos, fundamentalmente destinados a mitigar el reflejo del paso del tiempo o a eliminar marcas de la piel, la mayoría de los pacientes tenían entre 35 y 50 años (40,4%), aunque el porcentaje no difiere mucho en el tramo de 51 a 64 años, que llega al 30,2%.